viernes, 9 de enero de 2015

EL CONGO, LA GUERRA DE LOS MINERALES.




La República Democrática del Congo es un país de África Central, denominado Zaire entre los años 1971 y 1997. Situado en la zona de los grandes lagos de África es el tercer país más grande del continente. Limita con la República Centroafricana y Sudán al norte, Uganda, Ruanda, Burundi y Tanzania al este, Zambia y Angola al sur, y la República del Congo al oeste.

Tras una colonización particularmente brutal por parte de Bélgica, la colonia del Congo Belga alcanzaría la independencia en 1960, para transformarse en el Zaire bajo el gobierno del dictador Mobutu Sese Seko.

Historia

El Estado Independiente del Congo fue un dominio colonial africano, propiedad privada del rey Leopoldo II de Bélgica, establecido en la Conferencia de Berlín, en 1885, cuyas fronteras coincidían con la actual República Democrática del Congo. El Congo fue administrado privadamente por el rey Leopoldo hasta su fallecimiento en 1908, año en que el territorio fue cedido a Bélgica.
Durante este período, El Congo fue objeto de una explotación sistemática e indiscriminada de sus recursos naturales, especialmente el marfil y el caucho, para lo que se utilizó mano de obra indígena en condiciones de esclavitud. Para mantener su control sobre la población nativa, la administración colonial instauró un régimen de terror, en el que fueron frecuentes los asesinatos en masa y las mutilaciones, que produjo un elevadísimo número de víctimas, aunque es imposible realizar cálculos exactos, la mayoría de los autores mencionan cifras de entre cinco y diez millones de muertos.
En 1952, el Gobernador General Léon Antoine Marie Petillon escribió al Secretario Colonial, exponiendo que si no se tomaban medida para mejorar la situación en el Congo, Bélgica perdería su colonia más rica, proponía otorgarle a la población nativa mayores derechos civiles, incluido el derecho al voto. El gobierno belga se opuso a esta propuesta, alegando que "sólo desestabilizaría la región".
El Congo belga fue uno de los mayores exportadores de uranio para Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Las bombas que se lanzaron sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki fueron fabricadas con uranio belga.

Como parte de la política internacional de las Naciones Unidas, se promovió el fin de la colonización de las naciones que llegaron a conformar el llamado Tercer mundo. En el caso de las posesiones belgas, en 1959 se realizaron las primeras elecciones libres que fueron ganadas por el Movimiento Nacional Congoleño, dirigido por Patricio Lumumba.

Gobierno de Patrice Lumumba

En las montañas orientales del Congo hay valiosos minerales como el coltán y niobio, además de oro, diamantes, cobre y estaño. Alrededor del 80% de las reservas mundiales de coltán están en el Congo.
El Gobierno de Patrice Lumumba solicitó la ayuda norteamericána, no siendo siquiera recibido por el presidente de EE.UU., lo que motivó el acercamiento a la Unión Soviética que proporcionó transporte y asesores militares con el objeto de controlar la situación en las provincias separatistas.
Las potencias imperialistas reaccionaron presionando al Presidente Joseph Kasavubu para que acabara con Lumumba, cosa que hizo el 5 de septiembre de 1960, destituyéndole del gobierno ilegalmente y reemplazándolo. Lumumba se negó a abandonar el cargo y destituyó a su vez a Kasavubu.

El 14 de septiembre, el coronel Joseph Mobutu Sese Seko, jefe del ejército, tomó el control político en la capital tras un golpe de estado y desató una ola de represión contra las organizaciones políticas. A los dos meses, Mobutu devolvió el poder a Kasavubu y se autodesignó comandante en jefe de las fuerzas armadas.

El 10 de octubre, el ejército y las tropas de la ONU detuvieron a Lumumba, pero este logró escapar el 17 de noviembre y huir en. Fue detenido de nuevo el 2 de diciembre por el ejército.
Fue asesinado el 17 de enero de 1961 por una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la complicidad de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las Naciones Unidas.

Dictadura de Mobutu

Tras cinco años de extrema inestabilidad y descontento civil, Joseph-Désiré Mobutu, ahora teniente general, apoyado por la CIA, derrocó mediante un golpe de Estado a Kasavubu en 1965 y se autoproclamó Jefe de Estado. Ocasionalmente llamaba a elecciones donde él era el único candidato.

Década de 1990

A mediados de la década de 1990 la situación empeoró radicalmente. La incapacidad de Mobutu de manejar esta crisis, acompañado de la pérdida de apoyo por parte de occidente permitió a sus opositores iniciar una gran campaña en su contra que terminó con su huida y la proclamación por parte del líder rebelde Laurent-Désiré Kabila de la "República Democrática del Congo" en mayo de 1997.

La guerra del coltán

El período de paz, tras el ascenso de Kabila al poder, fue breve. Pronto el país se vio envuelto en nuevos acontecimientos bélicos.

La primera guerra del Congo, iniciada en 1996, enfrentó a EE.UU., Gran Bretaña y Bélgica por un lado, que apoyaron a los ejércitos de Ruanda y Uganda frente al ejército de Mobutu apoyado por Francia. Fue una guerra con pocos combates y con muy escasas víctimas congoleñas, aunque sí se registraron grandes masacres de población Hutu ruandesa refugiada en el Congo.

El 2 de agosto de 1998, los ejércitos de Ruanda, Uganda y Burundi irrumpieron en suelo congoleño dando lugar a la llamada “Segunda guerra del Congo” o guerra del "coltán" que oficialmente terminaría en el año 2003, aunque seguiría con intensidad decreciente hasta prácticamente nuestros días. Un total de cinco millones y medio de víctimas, civiles congoleños en su inmensa mayoría, serían contabilizadas por las organizaciones de Derechos Humanos.

Kabila fue asesinado en 2001, pero las luchas continuaron durante el gobierno dirigido por su hijo Joseph Kabila. La guerra, que dejó millones de muertos (la mayor cifra en un conflicto bélico desde la Segunda Guerra Mundial), finalizó en lo esencial tras la retirada de los ejércitos extranjeros, la firma de acuerdos de paz con Uganda y Ruanda, que apoyaron a los movimientos contrarios a las autoridades de Kinshasa, y las conversaciones con vista a la pacificación.

Al contrario que la primera guerra, esta segunda guerra del Congo sería en parte silenciada o, en el mejor de los casos descontextualizada, para que reflejase sólo un confuso conflicto civil y étnico intercongoleño manipulado por algunas multinacionales anónimas occidentales.




LA RIDÍCULA CONFIANZA EN LA LOTERÍA.


«Cuantos más billetes se compran, más probabilidades hay de perder». Hace 234 años, el escocés Adam Smith, considerado el padre de la ciencia económica, ya advirtió de la «ridícula confianza» que tienen los hombres en «su buena suerte» y que les lleva, entre otros comportamientos, a jugar a la lotería.


Un niño de San Ildefonso extrae uno de los premios en el sorteo del Gordo Mucho antes de que los estadísticos actuales demostraran la escasa lógica matemática de la ilusión que este año llevará a los españoles a gastarse más de 3.000 millones de euros en el sorteo de Lotería de Navidad, Smith ya recogió en 1776 en su célebre «Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones», más conocido como «La riqueza de las naciones», sus objeciones hacia este tipo de juegos de azar.

Como parte de su discurso sobre salarios y beneficios en los diferentes empleos del trabajo y el capital, Smith arremete: «La petulante presunción que el grueso de los hombres tiene sobre sus propias capacidades es un mal de vieja data, subrayado desde siempre por filósofos y moralistas. La ridícula confianza en su buena suerte, en cambio, ha sido menos destacada. Y sin embargo es, si cabe, todavía más universal. No existe hombre alguno que no participe de ella, si está en condiciones aceptables de salud y de ánimo».
A su juicio, en este sentido, «todo hombre sobrevalora en cierta medida sus posibilidades de éxito y la mayoría subvalora sus posibilidades de fracaso».

«No existe una lotería justa»

Adam Smith, a quien se conoce también como el fundador del liberalismo económico, cree que «el amplio éxito de las loterías demuestra que la probabilidad de ganar es naturalmente sobrevaluada». «El mundo no ha visto nunca ni verá jamás una lotería perfectamente justa, una en donde las ganancias totales compensen las pérdidas totales: el empresario de la lotería no obtendría en tal caso beneficio alguno», explica.

Más aún, añade: «En las loterías públicas los billetes realmente no valen el precio que pagan los suscriptores originales, y sin embargo se venden en el mercado por un veinte, un treinta y a veces hasta un cuarenta por ciento más. La única explicación de esta demanda es la vana esperanza de acertar alguno de los grandes premios».

Adam Smith, que situaba en el trabajo y no en el dinero el fundamento de la prosperidad, lleva el argumento hasta el extremo: «Para lograr una posibilidad mayor de acertar uno de los premios mayores, algunas personas compran varios billetes y otras compran participaciones en un número todavía mayor. Sin embargo, no hay proposición matemática más cierta que cuantos más billetes se compran, más probabilidades hay de perder. Si se compran todos, entonces la pérdida es segura; y cuantos más se adquieran, más se aproxima uno a esa certeza».

A continuación, Smith pone como ejemplo de este exceso de fe en la propia suerte «los muy moderados beneficios de las aseguradoras», debido, en su opinión, a que «por moderada que habitualmente sea la prima de los seguros, numerosas personas desprecian tanto el riesgo que no quieren pagarla». Otra muestra de «la esperanza en la buena suerte» es, para Smith, «la disposición del pueblo llano a enrolarse como soldados, o a hacerse a la mar».

Todo ello no es más que una base para concluir que «la tasa corriente de beneficio siempre aumenta más o menos con el riesgo», si bien no le parece que aumente «en proporción, o de forma de compensarlo totalmente». De este modo, «la presuntuosa confianza en el éxito» incita a «muchos aventureros» a oficios tan «riesgosos» como el del contrabando, «de tal forma que su competencia reduce los beneficios por debajo de lo suficiente para compensar el riesgo», aclara Adam Smith.


LA HIPERINFLACIÓN EN ALEMANIA.



¿Qué es una inflación? ¿Cómo se da? ¿Cuál ha sido la peor de la historia contemporánea? ¿Cómo saber que se va a dar?

La hiperinflación es una inflación muy elevada, fuera de control, en la que los precios aumentan rápidamente al tiempo que la moneda pierde su valor real y la población tiene una importante reducción en su patrimonio monetario.

La hiperinflación se produce por un gran número de factores, entre los que encontramos: el déficit público que provoca la emisión de billetes, el aumento de los costes de producción y salarios, lo cual disminuye el ahorro y aumenta la demanda real monetaria, provocando el aumento de los precios: disminución de los ingresos tributarios y vuelta al déficit.

Por otro lado, el déficit de la balanza de pagos disminuye el valor de la moneda con lo que aumenta la demanda de productos nacionales y el precio de las importaciones provoca hiperinflación. Esta depreciación de la moneda provoca a su vez la exportación de capitales y por tanto se agrava el déficit de la balanza.

Entre 1921 y 1923, durante la república de Weimar, y lo que conocemos como el período de entreguerras en Alemania, ésta sufrió una gran hiperinflación.

La hiperinflación alemana viene dada por las reparaciones e indemnizaciones surgidas por el Tratado de Versalles. Esto en la economía nacional produjo un déficit público, lo cual se produce por la intención de reconstruir Alemania siendo imposible un aumento de los impuestos. Al no poderse hacer esto, se comienza a emitir deuda pública lo que conlleva que el déficit aumente más, para ello se usa el efecto expulsión, lo que conduce  a un aumento del interés de la deuda pública para que la gente la compre.

Como todo lo anterior no llega a solucionarse comienza la hiperinflación lo que produce una bajada de ingresos tributarios y por lo tanto un aumento del déficit público.

La hiperinflación hace que los salarios aumenten aunque la capacidad adquisitiva de los ciudadanos disminuya. Esto produce un aumento del coste de producción y una subida de la hiperinflación.

El aumento de los precios hace que el ahorro disminuya y esto conduce a que la demanda real monetaria aumente y a la vez, también lo hagan los precios ya que hay más dinero en circulación.

 En cuanto a la economía exterior se produce un déficit en la balanza de pagos al salir la moneda alemana. El valor de la moneda se deprecia porque se debe de pagar la deuda y emitir más marcos por lo tanto cada vez el dinero vale menos.

Al bajar el precio del marco, los capitales comienzan a salir del país. En resumen, la bajada del valor de la moneda produce una relación con el comercio de exportaciones o importaciones.

La disminución del valor de la moneda, produce un aumento de la demanda de productos alemanes. Al mismo tiempo, al aumentar la cantidad o valor  de la moneda, las importaciones también aumentan porque la moneda vale menos, es decir, los precios aumentan y por lo tanto la inflación también.

                                               

"CUANDO LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO CREZCAN..."



 
Actualmente podríamos decir que la desigualdad económica se ha convertido en “la enfermedad social de nuestro tiempo”, según Antón Costas nos expone. Élites como el FMI, la OCDE, y algunos periódicos muestran desde hace tiempo en sus trabajos una preocupación muy intensa por la desigualdad extrema que está apareciendo y sus consecuencias. Antón nos explica que España es el país donde más está creciendo la desigualdad, y que en centros de Servicios Sociales están viviendo situaciones de personas que jamás pensaron que iban a llegar a vivir esa situación, por lo que nos encontramos ante un sistema totalmente deshumanizado.


Aunque cabe destacar que dicha economía va mejorando y creciendo, pero mediante un proceso muy lento, por la duración de la crisis. El principal problema es que dicha desigualdad va en aumento, de modo que si ciertas personas siguen así, en un futuro no podrán salir de dicha pobreza.


Según podemos observar en este vídeo, podemos explicarlo mediante un ejemplo:  “Imagínate que estamos en un túnel, cada uno en su coche, en un túnel de dos carriles. Estamos parados, no sabemos qué pasa. Estamos parados. De pronto, el de la derecha ves que pone el motor en marcha y su coche comienza a avanzar un poquito. Tú alimentas una esperanza que muy pronto te va a hacer mover. Tremendo es que el otro se vaya moviendo cada vez más rápido y tú permanezcas en esa situación. Y eso puede pasar. Sí, la tolerancia a la desigualdad. Las sociedades, en general, tenemos cierta tolerancia a la desigualdad, cuando la desigualdad va acompañada de una percepción de oportunidades”.


Por lo que tras visualizar dicho vídeo concluimos que de la pobreza se puede salir, mejorando entre todos.

EL CLUB DE LA MISERIA.


Mi libro se titula “El Club de la Miseria” y su autor es Paul Collier, un profesor de Economía y Política Pública en la Escuela Blavatnik de Gobierno, en la Universidad de Oxford y director del Centro para el Estudio de las Economías Africanas. Desde 1998 hasta 2003 fue director del Grupo de Investigación del Desarrollo del Banco Mundial.


En este libro Collier trata uno de los problemas que más ha preocupado a los economistas durante los últimos siglos, y es qué falla en los países más pobres del mundo.

Collier parte de una idea muy sencilla, mientras que muchos países en vías de desarrollo, en especial los hispanoamericanos y los asiáticos, ya están consiguiendo encauzar sus economías y afrontan una etapa de crecimiento sostenido, existen aún mil millones de personas que forman lo que él denomina el “Club de la miseria” (los países más pobres del mundo). Estas naciones son africanas en su gran mayoría, y su desarrollo (social, económico y comercial) está casi estancado debido a varios males endémicos, que el autor llama trampas: los conflictos armados (guerras civiles, golpes de estado), los recursos naturales (puesto que constituyen una fuente más de problemas, en lugar de generar riqueza), la situación geográfica (en especial la falta de salida al mar, aunque también países vecinos en circunstancias igual de desesperadas) y unos gobiernos ineficaces (cuando no responsables directos de la pobreza contumaz). Estas trampas son muy difíciles de salvar y las naciones que sufren alguna (o varias) de ellas no sólo tienen problemas para subsanarlas, sino que corren el peligro de recaer en ellas y perder oportunidades de progreso.

Tras exponer dichas trampas nos presenta sus conclusiones y soluciones, las cuales ocupan un tercio del libro y revelan el peculiar punto de vista del autor. Su posición ideológica frente a la resolución de estos dilemas es conservadora y capitalista. Para Collier las bajas en un conflicto armado son necesarias si hablamos de “restaurar la paz” en un país con un conflicto interno, los salarios bajos son necesarios para atraer inversiones y generar prosperidad. De este modo, para el autor los países que se consideraban en vías de desarrollo, están atravesando una etapa transitoria hacia una riqueza que los pondrá en situación de igualdad con los países desarrollados en un plazo muy breve.

El autor defiende, con criterio, que el capitalismo es la doctrina imperante en la economía global y que los países del club de la miseria deben adaptar sus mecanismos para “pasar por el aro” y generar riqueza para sus habitantes; una tesis dura, pero aceptable en su fondo. Pero las recomendaciones y soluciones de Collier son arriesgadas: esperar de los países desarrollados un acuerdo global en lo referente a ayudas es tan inocente como confiar en la promulgación de leyes internacionales que garanticen el justo empleo de esa ayuda por parte de los gobiernos. Bien es cierto que el autor propone soluciones con la certeza de que son complicadas, pero no es menos cierto que, como economista y asesor político, debería ser mucho más consciente de la situación real y plantear remedios más viables e inmediatos.

Personalmente, me parece un libro bastante completo, ya que aporta tanto cuestiones teóricas principalmente como algunos ejemplos prácticos. Aun así, en ocasiones echo en falta un vocabulario más sencillo para aquellos que aún no dominan tanto dicho lenguaje económico. El aspecto más negativo del libro es que no da una respuesta clara como tal. No obstante, es un libro que recomiendo leer no sólo a aquellos que estudien temas relacionados con la economía, dado que se aprenden muchos más valores y hace ver que todo es más complejo de lo que podemos pensar.

jueves, 8 de enero de 2015

LA PARADOJA DE LA GLOBALIZACIÓN

La globalización es polifacética, multiforme, modifica estructuras económicas, afecta procesos sociales, promueve nuevas tecnologías, replantea figuras y categorías políticas, y especialmente impacta y afecta nuestras vidas de distinto modo, positiva y negativamente, dependiendo de la economía, ubicación geográfica, recursos, tecnología, educación e infraestructura. Debido a esto Dani Rodrik ofrece un marco conceptual y analítico sobre la globalización.
Rodrik habla del "trilema político de la economía mundial" entre estado-nación, la democracia y la hiperglobalización. Según su análisis solamente dos de las tres premisas son compatibles al mismo tiempo. Es decir,  la democracia se debilita en el marco del Estado nación si éste está integrado profundamente en la economía internacional;  la democracia y el Estado nación son compatibles solamente si retrocede la globalización; la democracia puede convivir con la globalización si se articulan fórmulas de gobernanza transnacional y se debilita el Estado nación.
La solución a este trilema según Rodrik es que el Estado nacional vive, si no del todo bien, y sigue siendo esencialmente la mejor alternativa. La búsqueda de gobernanza global es algo absurdo. Es improbable que los gobiernos nacionales cedan un control significativo a instituciones trasnacionales, y las reglas armonizadoras no beneficiarían a sociedades con necesidades y preferencias diversas. La Unión Europea puede ser la única excepción para este axioma, aunque su crisis actual tiende a demostrar que es así.
Según Rodrik "Deberíamos esforzarnos por alcanzar una máxima globalización que sea coherente con un espacio para la diversidad en los acuerdos institucionales nacionales".
Otro de los temas que el autor abarca en ``La paradoja de la globalización´´ es el  paralelismo entre comercio y la emigración. En términos de movilidad laboral hoy nos encontramos donde estábamos durante el régimen comercial de los años 50. Entonces existía un sistema individual de cuotas elevadas restricciones al comercio y tenía sentido negociar multilateralmente algunas restricciones porque  casi todos salían beneficiados ahora, Rodrik cree que tiene sentido estas restricciones pero en los mercados laborales. Esto lleva a mayor riqueza en el mundo, facilidad a que las mercancías crucen las fronteras y que ocurra lo mismo con las personas. Todos los países en desarrollo deberían tener derecho para  enviar gente y los receptores serían los países avanzados. A juicio de Rodrik el único camino es establecer cuotas individuales en los países de acogida.

Uno de los aspectos que  más me interesó del libro es que echa por tierra todos esos tópicos que tanto se repiten de que los estados ya no pintan nada en el mundo globalizado y de que pensar desde la perspectiva de los Estados es cosa de antiguos y nostálgicos. A menudo de aquí se derivan conclusiones poco inteligentes, como que la soberanía ni existe ni importa, que lo único que cabe hacer es adaptarse a los tiempos de la globalización, etc. 

 






                                         -Nuria Monje Puerta

Y EN LA CRISIS SEGUIMOS Y SEGUIREMOS

Al elegir el tema o el conflicto sobre España, vienen muchas ideas sobre crisis, problemas en los diferentes gobiernos, pero no puedo evitar hablar y opinar sobre la crisis actual, la que llevamos arrastrando desde el 2008 y que aunque nuestro gobierno insiste en que ya todo está mejorando, todos seguimos observando problemas como familias que no llegan a mediado de mes, que aunque las tasas de desempleo hayan bajado, el número de desempleados es enorme y muchos problemas más.
Los economistas han llamado a esta crisis Gran Recesión o depresión económica española. En 2008 los principales indicadores macro económicos tuvieron una evolución adversa. Los efectos se han prolongado durante más de seis años hasta la actualidad, no sólo en el plano económico sino también en el político y el social (crisis político-social española). Esta crisis se enmarca dentro de la crisis económica mundial de 2008 que afectó a la mayor parte de países del mundo, en especial a los países desarrollados.
El comienzo de la crisis mundial supuso para España la explosión de otros problemas: el final de laburbuja inmobiliaria, la crisis bancaria de 2012 también conocida como la  crisis de Bankia  donde confluyen dos cajas de ahorro, CajaMadrid y Bancaja, pero en el análisis también podemos incluir a la CAM, cuya crisis estalló antes. Entre las tres han acumulado un terrorífico volumen de créditos ligados al negocio inmobiliario. Comparten ciertas características comunes, que les confiere cierta singularidad dentro del sistema bancario español. Estas tres cajas han estado gobernadas por el Partido Popular en el período en el que se incuba la burbuja inmobiliaria. Finalmente el aumento del desempleo en España, lo que se tradujo en el surgimiento de movimientos sociales encaminados a cambiar el modelo económico y productivo así como cuestionar el sistema político exigiendo una renovación democrática.
Algunas de las consecuencias políticas fueron las congelaciones de pensiones, subida del IVA en 2013 y la retirada de decisiones positivas y ayudas dadas a los ciudadanos por el gobierno anterior, las reducciones de salarios públicos, recortes en educación y en sanidad.

El acto que representa a esta crisis socialmente es el movimiento social más importante es el denominado Movimiento 15-M, surgido en mayor medida, por la precariedad y las condiciones económicas de la clase media y baja; dos consecuencias de la crisis financiera.  Este movimiento consistió en que de forma pacífica y festiva decenas de miles de personas convocadas por el movimiento de los 'indignados' nacido el 15-M recorrieron las calles de Madrid y de casi todas las ciudades españolas para hacer oír su voz contra el actual sistema político y económico, y reclamaron una huelga general.

A continuación, se muestra un vídeo con la explicación de todo anterior de manera más amplia.


                                                                                               -Nuria Monje Puerta

miércoles, 7 de enero de 2015

LA INEQUIDAD CONDENABLE.


Aunque se pueda pensar que no, no todas las desigualdades económicas son injustas, ya que algunos trabajan  más o son más capaces que otros. Pero dado que gran parte de las distancias entre ricos y pobres en el mundo actual se debe sobre todo al país en que dichas personas nacen, parece bastante obvio que la lucha contra dicha desigualdades justa y necesaria.
Es cierto, que en los últimos doscientos años la humanidad ha logrado un enorme aumento de la producción de bienes y servicios per cápita, la distribución de esos bienes es hoy mucho menos equitativa que hace doscientos años. Para algunos ese aumento de la inequidad global habría comenzado a revertirse en los últimos 20 o 30 años, mientras que para otros, a lo sumo, se habría desacelerado o estancado.
Podríamos preguntarnos, ¿Es siempre mala la inequidad? ¿Es deseable que todos los seres humanos tengamos el mismo acceso a bienes y servicios?

Garantizar la equidad absoluta en cualquier escenario pondría en cuestión un valor importante que es el de la responsabilidad.  La convicción de que las personas adultas son responsables de sus acciones y las consecuencias de las mismas nos lleva a rechazar la propuesta de que todos ganemos lo mismo independientemente del esfuerzo y de la capacidad.

Hoy tenemos dos posturas sobre la evolución de la inequidad en los últimos años. Sin embargo, ambas visiones coinciden en que en las últimas décadas una gran parte de la inequidad global, esa que tiene que ver con las distancias entre los ingresos de todos los habitantes del mundo está relacionada con lo que se llama la inequidad “entre” países. Esto quiere decir que las distancias de ingresos de los seres humanos depende mucho más del hecho de que algunos países son muy ricos en promedio y otros muy pobres que del hecho de que dentro de cada país existen habitantes ricos y habitantes pobres.

Esta gran importancia relativa de la inequidad entre países sugeriría que para un individuo nacido en un  hogar  pobre de dentro de un país pobre, la migración parecería un camino más sencillo o eficiente que la búsqueda del ascenso social y económico dentro de su propio país.

Si una gran parte de la posición social de un individuo la determina el país en el que nace, la posición social no depende de los esfuerzos ni las capacidades de cada individuo. Por lo tanto son injustas las diferencias de ingresos entre dos trabajadores imaginarios, uno nacido en España y el otro nacido en Mali, ambos con la misma capacidad y los mismos esfuerzos realizados a lo largo de su vida. Por tanto, afirmamos que esa inequidad es mala y por lo tanto gran parte de nuestra inequidad actual es condenable.


viernes, 2 de enero de 2015

AFGANISTÁN

Debido a que en estos últimos días  EE UU ha concluido la misión  de combate en Afganistán  con una ceremonia discreta en Kabul, un comunicado del presidente Barack Obama y los talibanes celebrando la derrota de los aliados, he decidido hacer protagonista de este comentario a dicho País, Afganistán.
Después de la caída del régimen talibán  la economía de este país ha comenzado a recuperarse debido a diferentes factores como  el crecimiento de los servicios y ayuda extranjera. Durante la época monárquica y la república de Daud el sector industrial fue creciendo en un país principalmente agropecuario hasta que la revolución de Saur inició una reforma agraria que enfrentó serios problemas.
Durante la década de 1980 la proporción de la industria extractora y transformadora creció del 3,3% (1978) al 10% (1985) del PNB. En el mismo período las inversiones en la industria nacional pasaron los 55 mil millones de afganis, o el 80% de todas las inversiones hechas en la economía en los 20 años que precedieron a la Revolución. En 1984, las inversiones en los sectores estatal y mixto aumentaron un 50%. Ese año se pusieron en funcionamiento 100 nuevas empresas y con la ayuda de la Unión Soviética en el sector estatal de la economía, se construyeron cerca de doscientas empresas que proporcionaban la mayor parte de la producción global.
A comienzos de los años 80, el giro comercial entre Afganistán y Japón aumentó un 33%. En la misma época, el intercambio comercial con la India  aumentó un 50%.
Después de la guerra civil se instauró un Estado Islámico. Desde 1996 se instauraron los talibanes.
La guerra civil afgana  transcurrió entre el 24 de diciembre de 1979 y el 15 de febrero de 1989, donde   se enfrentaron las fuerzas armadas de la República Democrática de Afganistán contra los  muyahidines, grupos de guerrilleros afganos islámicos.
 Todo comenzó con la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado Socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán.
Después de más de nueve años de guerra, los soviéticos se retiraron en 1989 después de la firma de los Acuerdos de Ginebra entre Pakistán. Los enfrentamientos entre muyahidines y las tropas del gobierno continuaron hasta abril de 1992, cuando la disolución de la URSS provocó el colapso económico del país y los fundamentalistas pudieron establecer el Estado Islámico.
Desde el ámbito institucional, en Afganistán se crea un sector financiero dinámico debido a que el sector bancario de Afganistán había colapsado completamente en 2002 y no existían servicios financieros disponibles fuera del sector informal.
En 2003, se estableció el Servicio de apoyo e inversión para micro financiamiento MIFA junto con el Grupo Consultivo de Ayuda a la población más pobre como asesor clave, se invitó, incentivó a participar y a unirse como fundadores a otros donantes interesados en proveer fondos para desarrollar el sector de las micro finanzas en Afganistán 

                                                                                              -Nuria Monje Puerta

sábado, 6 de diciembre de 2014

LA ECONOMÍA EN LA HISTORIA DE ESPAÑA.


Hasta 2007 la mayoría de los ciudadanos españoles presumían de tener una economía de  “Champions League”. Varios años más tarde, nuestro país se encuentra ya por su segunda recesión, de modo que la sociedad se encuentra con un gran desempleo y la quiebra de multitud de empresas debido a su incapacidad para asumir los gastos necesarios.
Consideramos la crisis actual como un fenómeno histórico debido a su profundidad, persistencia y sus múltiples implicaciones en diversos ámbitos a nivel internacional.
Podríamos decir que “Cada tiempo tiene su crisis” por lo que tratar de conocerlas nos puede ayudar a comprender la naturaleza de nuestra economía y de la crisis actual. Para ello es necesario conocer diversos acontecimientos que han sucedido en la historia de España.

LA PESTE NEGRA Y LA GRAN DEPRESIÓN MEDIEVAL.

La gran crisis bajomedieval es considerada un punto de inflexión a escala global, de modo que en Europa la peste negra supuso un momento histórico que se llevó por delante un tercio y la mitad de la población del continente europeo; de este modo dicha disminución afectó de forma considerable a la producción agraria y esto a su vez al consumo. Este momento histórico se dejó notar de forma considerada en la Península Ibérica a partir de 1348,a pesar de que anteriormente la Península había sufrido graves carestías y hambrunas por malas cosechas, además de continuas guerras que provocaron una elevada carga fiscal para financiarlas y más tarde una multitud de deudas. Una de las consecuencias fue la quiebra del Reino de Mallorca en 1405.



EL DURO SIGLO XVII ESPAÑOL.

La Guerra de los Treinta Años, de 1618 a 1648 hizo tambalear la economía de toda Europa. En España se agravó debido a la insaciable política impositiva que los Austrias aplicaron para financiar su política imperial. La escala fiscal de los Austrias castigó a los productores agrícolas más productivos y los mercaderes más prósperos, en beneficio de la nobleza y las oligarquías locales que tomaron un creciente control de las tierras.

LA QUIEBRA DEL ANTIGUO RÉGIMEN.

El XIX español arrancó con dos crisis sucesivas de muy diferente carácter. La primera (1803-1805) fue una crisis de corte feudal, debido a las malas cosechas y las epidemias. La segunda (1808-1814) debido a la Guerra de la Independencia, que provocó un grave problema para las haciendas públicas. El resultado es que multitud de acreedores promovieron la privatización de bienes y tierras y fomentaron el crecimiento económico entre 1815 y 1830, se trató de un crecimiento rápido pero aún por detrás de los ritmos europeos, debido a apoyarse en un modelo tradición.



LA PRIMERA CRISIS CAPITALISTA DE ESPAÑA.

Ésta tuvo lugar en el siglo XIX, entre 1864-1874, se trató de una crisis financiera que a su vez coincidió con otra crisis agraria, con las primeras quiebras de compañías ferroviarias, la quiebra de multitud de bancos, etc. Unos años después la gran depresión de la primera globalización afectó de lleno a España entre 1882 y 1897.

LA GRAN DEPRESIÓN Y LA SEGUNDA REPÚBLICA.

La gran depresión internacional que siguió al crash del 29 afectó de una manera muy particular a la economía de la naciente Segunda República. Los gobiernos republicanos se valieron de instrumentos convencionales para combatir la depresión coyuntural (medidas proteccionistas) pero lo hicieron tarde y con poca convicción.

LA POSGUERRA, LA AUTARQUÍA Y LOS AÑOS DEL HAMBRE.

La mayor catástrofe económica de la historia de España arrancó con la guerra civil y pervivió hasta casi 1960 por las equivocadas políticas que la dictadura franquista aplicó  hasta entonces. El resultado de esa desastrosa política económica fue reducir el PIB per cápita por debajo del nivel de 1929 hasta finales de la década de los cincuenta, cuando se iniciaron los primeros pasos hacia la apertura que acabarían por provocar el famoso salto de la alpargata al 600.

LA CRISIS DEL PATRÓLEO, EL OCASO DE LA DICTADURA Y LA TRANSICIÓN.

La crisis del petróleo en 1973 y el colapso del sistema monetario internacional de Bretton Woods en 1979 coincidieron con una etapa de profunda inestabilidad política en el ámbito nacional por los últimos años de la dictadura y los albores de la nueva democracia. Los últimos gobiernos de Franco tardaron en reaccionar ante la crisis del petróleo. El resultado fue un freno del PIB per cápita, desequilibrios presupuestos, fuerte crisis industrial y energética, alta inflación, desempleo creciente, etc. También hubo una importante crisis bancaria que llevó a las entidades a desprenderse de sus carteras industriales y empezar a centrarse en la banca minorista y los préstamos hipotecarios, abonando el terreno para la aparición de los problemas financieros actuales.

EL SIGLO XXI Y LA NUEVA GRAN DEPRESIÓN.

La entrada en la CEE abrió una etapa de crecimiento que duró dos décadas. De 1985 a 2007 España vivió una edad de oro de expansión casi ininterrumpida, con la excepción de la crisis de 1992-1993 solventad con las tradicionales devaluaciones de la peseta. La crisis que estalló en 2007 y se arrastra hasta la actualidad se trata de la primera crisis financiera que enfrenta España como una economía abierta al exterior y un sistema financiero liberalizado y homologable a los de otras naciones desarrolladas; cuyo resultado está siendo una de las depresiones más profundas de nuestra historia.
Los años de crecimiento continuo empeoraron la gran crisis. La desregulación bancaria a uno y otro lado del Atlántico y la internacionalización de la operativa de los bancos españoles facilitaron una burbuja crediticia que derivó en pensar que estaban haciendo bien en sus prácticas. Hubo en España una verdadera adicción al crédito, aprovechando que por primera vez en su historia el país se financiaba al mismo tipo de interés que Alemania y por la necesidad de cubrir con capital exterior los enormes déficits de la balanza de pagos.

De la mano de la burbuja financiera vino la burbuja de la construcción, siendo respaldada por la enorme oferta de suelo que propició la desregulación y la deficiente financiación local, por la demanda de vivienda y por la insaciable inversión en infraestructuras públicas no siempre necesarias e impulsadas principalmente por la financiación de las cajas de ahorros.

Los bancos españoles en un primer momento parecieron soportar bien la crisis que ya sufrían los norteamericanos y europeos. No obstante, los balances de los bancos contaban con grandes cantidades de pasivos que eran préstamos a corto plazo y que tras el colapso del mercado interbancario les obligaron a reducir crédito. Sin la aportación de créditos, la burbuja de la construcción comenzó a explotar y con ello se desató un gran incremento del paro,que aún perdura. La crisis bancaria finalmente derivó en un rescate del sistema financiero español por parte de la UE. Y tras los intentos por evitarlo, al final el Gobierno ha acabado por crear un 'banco malo' para acoger los activos tóxicos inmobiliarios que acumulaban las entidades en sus balances.

La recesión ha estrujado al máximo las cuentas públicas, que han pasado del superávit precrisis a un déficit histórico que aún no se ha conseguido embridar. Y España ha pasado por una auténtica travesía del desierto en forma de crisis de deuda, con primas de riesgo absolutamente desatadas y que hoy parecen templarse.

Terminamos indicando que las grandes crisis suelen ser causa de cambios sustanciales de los sistemas económicos y políticos.La gran depresión bajomedieval contribuyó al nacimiento del estado moderno en Europa, no tanto en España; las crisis de la primera mitad del XIX sirvieron para asentar el modelo capitalista en España; la crisis de los treinta y siguientes convulsionó el sistema político con la caída de la monarquía, la llegada de la república y el establecimiento de una dictadura; la liberalización de la economía posterior propició el Estado del Bienestar.

La pregunta es, ¿cuáles serán los cambios que propiciarán la gran depresión de este siglo XXI? ¿Oportunidades? ¿Amenazas? ¿Cara o cruz?


miércoles, 26 de noviembre de 2014

CRECIMIENTO ECONÓMICO

El crecimiento económico estadounidense en la segunda mitad del siglo XIX fue espectacular si lo comparamos con otros países. En este periodo, concretamente desde la última década de ese siglo, Estados Unidos superó a Reino Unido como primera potencia económica mundial. Esto sigue ocurriendo en la economía de los Estados Unidos de América en la actualidad. Dicha economía es la más grande del mundo, con un PIB nominal.. estimado en más de 17,2 billones de dólares en el 2014. El PIB nominal de los Estados Unidos es una cuarta parte del PIB nominal mundial aproximadamente. Además, Estados Unidos también tiene un alto nivel de producción y uno de los PIB per cápita más altos en el mundo, lo que hace que sea un gran país comercial.
 A la hora de explicar el crecimiento económico de dicho país en el pasado, la mayoría pensamos en la conocida teoría del crecimiento. En la que los principales factores influyentes eran la cantidad de riquezas en  recursos naturales, de tierras, la rapidez de Estados Unidos en utilizar maquinaria para la agricultura, el desarrollo del transporte con la creación de canales y la aparicióndel ferrocarril. Todo esto, junto al esfuerzo de invertir de Estados Unidos en capital humano y de forma interna derivó en la formación de un mercado interno con bajos coste e incrementos en la productividad. Pero, ¿Y en la actualidad, hay algo nuevo en la teoría del crecimiento? ¿Cuáles son  los principales motores que mantienen el crecimiento de este país?
Para contestar dichas preguntas he decidido plantear la teoría de Alan Greenspan. En su teoría plantea que  en la actualidad, dicho crecimiento es fruto del avance tecnológico, que aumentan el rendimiento de sectores que utilizan tecnologías recientes. Greenspan determina que la consecuencia de este avance es la productividad del trabajo y que la etapa expansiva del capitalismo estadounidense vino dada por la tecnología e innovaciones. Estos dos últimos factores fueron los responsables del crecimiento y el incremento en la productividad, según Greenspan
Como toda teoría, esta también tuvo otras opuestas o que no estaban de acuerdo con lo que expresaba. Los economistas clásicos estaban de acuerdo en que la tecnología y las innovaciones aportaban una mejora en la productividad, una mayor eficiencia en la mano de obra, pero pensaban que estos factores eran secundarios, específicos, para la creación de riqueza en el país. En la primera mitad del siglo XX, se concluyó que los únicos factores productivos determinantes del crecimiento, serian: tierra, capital y trabajo. Aún en la actualidad la productividad de un país se calcula con una función, la cual incluye dichas variables. Y= Af(T,K,L) La razón por la cual se utilizan estas variables para determinar la productividad y PIB de un país es simple, ya que cuanto más se usen o se tengan de estas variables, mayor será el crecimiento económico de países capitalistas como Estados Unidos.
Desde mi punto de vista, pienso que establecer unos factores fijos no es necesario, ni exacto porque verdaderamente no se sabe con exactitud la influencia que tiene cada factor en la producción ni si unos son más importantes que otros, para colocarlos en segundo lugar, como ocurre en con la tecnología e innovación.




                                                                           
                                                               -Nuria Monje Puerta

martes, 4 de noviembre de 2014

LA HIPERINFLACIÓN

Gran parte de la población en época de crisis, alguna vez se ha preguntado que si lo que falta es dinero por que no crean más, la respuesta a esto es el efecto de la hiperinflación que  hace referencia al desorden monetario provocado por la subida rápida e incontrolada de los precios. La moneda del país que la padece pierde su valor. Para adquirir mercancías y servicios es necesario el desembolso de grandes cantidades de numerario. Por su parte, los salarios crecen a menor ritmo que los precios y con ello se erosiona su poder adquisitivo. La masa monetaria circulante es enorme, pero su valor nominal no se corresponde con el real. El mayor caso de hiperinflación se dio en Alemania en los años 20. El ejemplo de la hiperinflación alemana de 1923 es alucinante aun para los propios alemanes que lo vivieron. En esa época, el gobierno socialista de Alemania creyó que podía imprimir ilimitadamente billetes de banco con los cuales cubrir el déficit de las industrias estatizadas (ferrocarriles, teléfonos, etc.) y saldar alegremente las deudas del Estado. El resultado fue la descontrolada hiperinflación de 1923 que produjo desocupación, saqueos callejeros, caos social y toda clase de calamidades que finalmente condujeron a un horror aun peor: el nazismo.. La principal causa imputable a tal hecho fue la necesidad que tenía la República de Weimar  de hacer frente a las indemnización fijadas por los vencedores de la Gran Guerra en el tratado de Versalles La República de Weimar, el régimen democrático que sucedió al II Reich en 1918, tuvo que afrontar desde el final de la Gran Guerra una situación económica pésima con el colapso financiero. El abandono del patrón oro en 1914 por parte del Reichsbank había permitido a Alemania, financiar el esfuerzo bélico a base de crédito y no en vez de a través del incremento de impuestos, dos terceras partes del cual se nominalizó en forma de bonos de guerra comprados por ciudadanos y empresas, siendo la otra financiada directamente por el Reichsbank.Así, al firmarse el armisticio, la deuda del Estado se había multiplicado por 30. En 1919, el pago de la deuda y los intereses supuso el 126 por ciento del producto interior bruto alemán. Alemania estaba técnicamente en bancarrota, y la opción por la que se decantó el Reichsbank fue seguir imprimiendo papel moneda sin respaldo oro, con el llamado Papiermark,  que había sustituido al Goldmark en 1914, para poder pagar las deudas, con la consiguiente depreciación del dinero circulante.Las consecuencias de la hiperinflación es que elimina el poder adquisitivo de ahorros públicos y privados, distorsiona la economía en favor de un consumo extremo y la acumulación de bienes reales, causa la fuga del país de la base monetaria, etc.Aunque la inflación remitió a partir de 1924, la ruina de los pequeños ahorradores, el empobrecimiento de los asalariados y el desempleo, provocaron serios problemas sociales y el descrédito de la República de Weimar.La hiperinflación alemana no es la única que conocemos ya que la hiperinflación en Zimbabwe es una de las peores de la historia.Justo antes del proceso de hiperinflación el Banco Central emitió billetes de forma masiva para pagar la deuda externa del gobierno del país Zimbabwe , una vez considerado como uno de los países más prósperos de África , sufre una grave crisis económica desde que Mugabe decidió en el año 2000 expropiar las tierras  a  los granjeros blancos y cedérselas a la población negra que no poseía tierras y que por lo tanto en muchas ocasiones tampoco sabía cómo cultivarla o cómo comercializar los productos .Las consecuencias de esta hiperinflación fueron enormes, las mas importantes están relacionadas con el mercado;Los precios aumentaban varias veces al día, por este motivo algunas personas decidieron comenzar con el trueque y no empobrecer.. En Enero de 2009 el Gobierno permitió el uso de divisas extranjeras, en especial el dólar estadounidense   y el rand sudafricano, de hecho se utilizaban ya por la población  y actualmente  la moneda oficial es el US$ o el rand sudafricano. La moneda local ha caído totalmente en desuso.El abandono de su moneda ha permitido a Zimbabwe volver a unos niveles aceptables de inflación. Los alimentos han bajado  pero los servicios han subido de una manera exorbitante. Tenemos esperanza en que estos casos de hiperinflación no se vuelvan a repetir.



                                                 
                                                                                         -Nuria Monje Puerta